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¿De qué hablamos cuando hablamos de Storytelling? (1 de 5)

Por Reynaldo Barbarín Todos los consultores políticos hablamos sobre construir narrativas y confrontarlas con las existentes, contar historias interesantes para captar la atención de las audiencias y crear perfiles políticos llamativos que conecten con el electorado. Incluso sugerimos utilizar herramientas específicas del storytelling para posicionar a un personaje en la opinión pública o para sacar provecho de la narrativa que propone su oposición. Es común escucharnos hablar sobre la importancia de las historias y tratar de convencer a los demás de la necesidad de incorporarlas a todas las campañas electorales. Y aquí no vamos a decir lo contrario, pero queremos tomar con seriedad la labor de explicar todos los porqués, de una manera clara y sencilla, a fin de que todos sepamos de qué hablamos cuando hablamos de storytelling. En Kérsifos queremos que todos los interesados compartamos un mismo lenguaje y tengamos un entendimiento óptimo de las herramientas necesarias para construir una carrera política exitosa. Por ello publicaremos una serie de artículos breves, en los que explicaremos rápidamente los conceptos del storytelling, su importancia y su funcionamiento. Por supuesto que no pretendemos realizar una exposición exhaustiva de cada tema. Al contrario, te diremos sólo lo que necesitas saber y te propondremos algunas lecturas donde podrás encontrar toda la profundidad que requieras. Y si tienes preguntas, ¡no dudes en consultarnos! ¿Alguna vez te has preguntado por qué es tan importante en política tener una historia propia y saber contarla a la ciudadanía? ¿Te has detenido a pensar si es verdaderamente necesario dedicar tiempo a crear tu narrativa personal en lugar de sólo aprovechar cualquier espacio mediático para transmitir tus propuestas al electorado? Lo cierto es que son pocas las personas que lo hacen y, quienes lo intentan, frecuentemente se encuentran un mar de información de entre la cual es difícil discernir. Por esa razón, decidimos que, en esta primera entrega, te diremos por qué es indispensable construir y transmitir tu narrativa propia.  Al grano: las historias son necesarias porque facilitan la comprensión de temas complicados al grueso de la población. Su uso permite captar la atención de las personas, generar emociones en ellas, llenarlas de curiosidad, recibir los mensajes que el protagonista desea transmitir, convencerlas de su veracidad y, sobre todo, convertirlas en simpatizantes y voceros de una causa definida. No hay mejor manera de penetrar en la mente del votante, que a través de una historia bien contada. De acuerdo con D’Adamo y García[1], la comunicación política efectiva narra historias coherentes, que resuenan emocionalmente en los ciudadanos a partir de sus valores e identidad, y que no presentan al votante una mera agenda de asuntos, sino una trama argumental interesante, sobre la cual se monten esos temas. Según los autores, transmitir mensajes a través de narrativas ofrece tres ventajas psicológicas. Quizá la más importante, es que permite a las personas integrar un colectivo social exitoso y obtener los beneficios de una identidad social positiva. Al final de cuentas, todos queremos estar del lado correcto de la historia.  En segundo lugar, las narrativas dan certidumbre a la gente sobre el contexto en el que viven. Les permiten conocerlo, dominarlo y sentirse seguros en él. Una narrativa exitosa brinda una especie de blindaje contra los ataques de los opositores. Porque cualquier elemento disonante que cuestione los motivos de los protagonistas del relato es automáticamente descartado. Incluso las fuentes de las críticas llegan a ser descalificadas por los votantes que ya han interiorizado la narrativa dominante.  Por último, aunque no menos importante, las narrativas constituyen en sí mismas poderosos heurísticos cognitivos. Simplifican la realidad de tal manera que cualquier persona, con el mínimo esfuerzo y sin estar necesariamente interesada en política, puede entender lo que ocurre y tomar sus propias decisiones. En otras palabras, las historias facilitan a las personas formar una opinión y elegir la orientación de su voto. Entonces, ya sabemos por qué es importante construir una narrativa propia y transmitirla a nuestras audiencias. El siguiente paso es entender cómo construirla de manera exitosa. Para avanzar en esa dirección, en el siguiente artículo hablaremos sobre las estructuras conocidas para dar forma a nuestro relato y discutiremos algunas de sus ventajas y desventajas.  [1] D’Adamo, O. y García Beaudoux, “Arquitectura del relato político. Storytelling al servicio de la comunicación política”, Comunicación Política y Campañas Electorales en América Latina, 2013

Lecciones de una mala estrategia política en España

Por Staff El pasado mes de julio se llevaron a cabo elecciones generales en España, en las que el Partido Popular (PP) de derecha llegaba como favorito para ganar la elección y establecer gobierno (designar al presidente con 176 de los 350 diputados). Las encuestas lo posicionaban 6 puntos por encima de su principal competidor, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), de izquierda y del actual mandatario Pedro Sánchez. Sin embargo, los resultados fueron muy diferentes a lo que se esperaba y todo parece indicar que será una derrota para el PP. ¿Qué pasó? Desafortunadamente para el PP, su experiencia de 2023 se trata de un claro ejemplo de una mala estrategia política. Empecemos por entender el contexto electoral previo a los comicios. Se esperaba una jornada que favoreciera al PP por varias razones. Primero, porque arrasó en las elecciones autonómicas y municipales de mayo, en las que ganó 9 de las 14 autonomías (equivalentes a las gobernaturas en México) y dejando al PSOE con tan solo 3. Este antecedente hizo suponer tanto a la prensa especializada como a analistas políticos que el PP obtendría suficientes votos para formar gobierno, incluso sin el aporte de sus aliados. Para dimensionar el tamaño de ese triunfo preliminar, antes de mayo, las encuestas mostraban triunfos potenciales para el PP en 9 de las 14 autonomías, pero las tendencias solo parecían suficientes para formar gobierno en 5 de ellas. Tras la elección, el panorama planteado por las encuestas se quedó corto. El PP sí ganó las autonomías que esperaba, pero logró además nombrar a 7 de sus presidentes sin apoyo de ningún partido y también obtuvo posiciones favorables para formar gobierno en las otras dos. Con esos resultados, el optimismo se apoderó de los liderazgos del PP. Por su parte, el PSOE, que antes de la elección dominaba en 9 de las 14 autonomías, se vio reducido a 4 de los congresos y 3 de las 14 presidencias en juego. Además, en términos de diputaciones, se quedó 8 puntos por debajo del PP (31% contra 39%, respectivamente). Parecía muy disminuido para competir en las elecciones generales. Sin embargo, los resultados en julio mostraron una realidad distinta a la que se esperaba. A pesar de que el partido más votado sí fue el PP, sólo obtuvo un punto porcentual de ventaja sobre el PSOE y sus aliados. Mientras que el primero logró 171 escaños (contando aliados), los segundos lograron 172. Es decir, ningún bando logró las diputaciones necesarias para establecer gobierno, dejando en manos del JUNTS (partido independentista catalán con 7 escaños), la decisión de designar al presidente o, en su defecto, la repetición de la jornada electoral. ¿Y por qué decimos que fue un error de estrategia del PP? De entrada, porque los intereses territoriales del JUNTS se contraponen con los ideales de su principal aliado, VOX. Su liderazgo sabía que no podría hacer alianza con ambos partidos, a pesar de ser todos de derecha. Al escoger aliarse con VOX, el PP debió asumir que, de no lograr mayoría, JUNTS apoyaría al PSOE para formar gobierno. De hecho, esto es justo lo más probable que ocurra en las próximas semanas. El segundo gran error cometido por el PP fue en su estrategia de campaña, al realizar una intensa promoción del voto para sí mismo, sin preocuparse por promover a sus aliados (VOX, Coalición Canaria y Unión del Pueblo Navarro). Sus liderazgos pensaron que la propia popularidad del partido observada en las elecciones autonómicas bastaría para lograr una mayoría en el congreso y establecer gobierno. Incluso Núñez Feijóo se adelantó a declarar en televisión que el señor Abascal, líder de VOX, no formaría parte de su gobierno. Otro factor es que el PP no logró abatir el temor asociado a un gobierno condicionado por VOX, que en el pasado impuso su ideología en Valencia, Islas Baleares y Extremadura, con acciones contra la ideología de género y a favor del franquismo (tras derogar las leyes de memoria democrática, que responsabilizan a las administraciones públicas de la búsqueda de personas desaparecidas durante la guerra y la dictadura). Esto tuvo un impacto negativo en las preferencias hacia VOX, que pasó de 52 escaños, en 2019, a 33 en este 2023, consolidándose como el gran perdedor de la elección. Es claro que la postura de extrema derecha de VOX perjudicó al PP y, en contraparte, permitió al PSOE posicionarse en un escenario con mayores posibilidades de formar gobierno. Al final, en una batalla sumamente polarizada, todo parece indicar que ganará quien, una vez terminada la elección, estará más dispuesto a acercarse al centro. El escenario habría sido distinto si el PP hubiera facilitado la promoción del voto de sus aliados y encuadrado de manera favorable el papel que VOX jugaría en un eventual gobierno.

¿De qué hablamos cuando hablamos de Storytelling? (2 de 5)

Por Reynaldo Barbarín II. Estructuras narrativas Con frecuencia, quienes hablan de storytelling nos presentan un falso dilema. Dicen que es una de dos, la narrativa ya existe o cuesta mucho trabajo construirla. A partir de este supuesto, afirman que lo mejor es encontrar un espacio propio dentro de dicha narrativa y tratar de ganar votos desde allí. Sin embargo, no hay nada más alejado de la realidad. Lo cierto es que podrá haber una narrativa dominante, pero siempre habrá también un sinnúmero de historias alternativas que tratan de ser contadas y, sobre todo, audiencias que quieren escucharlas. La gente siempre desea conocer nuevas historias. Quiere saber de figuras heroicas que rebasan su papel secundario, se convierten en protagonistas y enfrentan retos extraordinarios para lograr lo que se pensaba imposible. Es precisamente esa la historia que toda persona interesada en política quiere contar. ¿Pero cómo? Nosotros te diremos en éste y los siguientes 3 artículos, en los que describiremos los 3 elementos que debes considerar para construir una narrativa exitosa: 1) estructura, 2) contenido y 3) estilo. Aquí es importante aclarar que te vamos a mostrar nuestro método. No pretendemos que sea el único, pero sí estamos seguros de que es el más sencillo para iniciar desde cero. Lo primero es visualizar la historia completa. Es más fácil si la imaginas como una película o como una novela literaria. Así podrás separar sus partes para empezar a trabajar en cada una de ellas. Llamamos estructura narrativa a la manera en la que ordenas esas partes para presentarlas a tu audiencia. Y si ya te lo estabas preguntando, sí, así es, en política, lo más común es equiparar las narrativas con las que se construyen en la ficción. Por esa razón, notarás que un gran número de los autores que citaremos provienen de la dramaturgia, la literatura e, incluso, el cine y no precisamente de la ciencia política. Todo empieza con Aristóteles, quien hace más de 2200 años propuso que las historias se contaran en tres actos: planteamiento, desarrollo y desenlace. Por practicidad, imaginemos que la historia que tratamos de construir es la de una persona en campaña, donde el desenlace es el triunfo electoral. En ese escenario, quienes estén a cargo de la estrategia tendrán que enfocarse en crear un buen planteamiento, que suele equipararse con la decisión de competir y el diseño de la plataforma política, así como en darle contenido al desarrollo de la historia. Esta última, es la etapa en la que dedicaremos más tiempo y esfuerzo. Gustav Freytag, un dramaturgo alemán del siglo XIX, sugería un esquema en el que, a partir de los tres actos aristotélicos, el tono de la acción fuera creciendo de intensidad hasta alcanzar un clímax a medio desarrollo y, desde allí, el ritmo se relajara hasta llegar al desenlace. Sin embargo, en política, los vacíos narrativos se llenan rápidamente, por lo que rara vez se sugeriría bajar el ritmo justo antes de la elección. Este tipo de estructura narrativa podría ser más útil en el ejercicio de gobierno. Más recientemente, Nancy Duarte[1] planteó un modelo de contraste en el que el personaje central describe la realidad a su audiencia para, después, mostrar el mundo ideal que se podría crear si se aceptan sus propuestas. La idea es repetir esta secuencia durante el desarrollo de la historia para persuadir a la gente sobre la necesidad de crear y mantener ese mundo ideal. En otras palabras, el relato inicia con una descripción de lo que ya existe, nos presenta una serie de contrastes con la visión platónica de lo que podría ser (en nuestro ejemplo, esto sería la plataforma política) y concluye cuando se alcanza de manera definitiva esa realidad ideal (al ganar la elección y formar gobierno). Sin embargo, es difícil narrar una historia larga con esta estructura sin perder la atención del público. Por esa razón, este modelo es ideal para escribir discursos políticos y no tanto para diseñar una campaña. Ya que tenemos más claro cómo estructurar una narrativa, lo siguiente es generar su contenido. Necesitamos darle forma a nuestro planteamiento y definir cómo desarrollaremos la historia para hacerla llamativa, entretenida y compresible para el mayor número de personas. Si bien puede parecer un reto abrumador, existen herramientas que nos facilitan la labor y, de paso, ¡son muy interesantes! En la siguiente entrega te mostraremos cómo dar contenido a tu historia, a través de la teoría del monomito[2], sus arquetipos[3] y el periplo del héroe que habremos de tomar de la literatura y el cine. [1] Nancy Duarte, The common structure of greatest comunicators, Ted Talks, 2011. [2] Joseph Campbell, El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito. Fondo de Cultura Económica, 2014. [3] Christopher Vogler, The writer’s journey. Mythic structure for writers. Michel Wise Productions, 2020.

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