¿De qué hablamos cuando hablamos de Storytelling? (2 de 5)

Por Reynaldo Barbarín

II. Estructuras narrativas

Con frecuencia, quienes hablan de storytelling nos presentan un falso dilema. Dicen que es una de dos, la narrativa ya existe o cuesta mucho trabajo construirla. A partir de este supuesto, afirman que lo mejor es encontrar un espacio propio dentro de dicha narrativa y tratar de ganar votos desde allí. Sin embargo, no hay nada más alejado de la realidad. Lo cierto es que podrá haber una narrativa dominante, pero siempre habrá también un sinnúmero de historias alternativas que tratan de ser contadas y, sobre todo, audiencias que quieren escucharlas.

La gente siempre desea conocer nuevas historias. Quiere saber de figuras heroicas que rebasan su papel secundario, se convierten en protagonistas y enfrentan retos extraordinarios para lograr lo que se pensaba imposible. Es precisamente esa la historia que toda persona interesada en política quiere contar. ¿Pero cómo? Nosotros te diremos en éste y los siguientes 3 artículos, en los que describiremos los 3 elementos que debes considerar para construir una narrativa exitosa: 1) estructura, 2) contenido y 3) estilo.

Aquí es importante aclarar que te vamos a mostrar nuestro método. No pretendemos que sea el único, pero sí estamos seguros de que es el más sencillo para iniciar desde cero.

Lo primero es visualizar la historia completa. Es más fácil si la imaginas como una película o como una novela literaria. Así podrás separar sus partes para empezar a trabajar en cada una de ellas. Llamamos estructura narrativa a la manera en la que ordenas esas partes para presentarlas a tu audiencia. Y si ya te lo estabas preguntando, sí, así es, en política, lo más común es equiparar las narrativas con las que se construyen en la ficción. Por esa razón, notarás que un gran número de los autores que citaremos provienen de la dramaturgia, la literatura e, incluso, el cine y no precisamente de la ciencia política.

Todo empieza con Aristóteles, quien hace más de 2200 años propuso que las historias se contaran en tres actos: planteamiento, desarrollo y desenlace. Por practicidad, imaginemos que la historia que tratamos de construir es la de una persona en campaña, donde el desenlace es el triunfo electoral. En ese escenario, quienes estén a cargo de la estrategia tendrán que enfocarse en crear un buen planteamiento, que suele equipararse con la decisión de competir y el diseño de la plataforma política, así como en darle contenido al desarrollo de la historia. Esta última, es la etapa en la que dedicaremos más tiempo y esfuerzo.

Gustav Freytag, un dramaturgo alemán del siglo XIX, sugería un esquema en el que, a partir de los tres actos aristotélicos, el tono de la acción fuera creciendo de intensidad hasta alcanzar un clímax a medio desarrollo y, desde allí, el ritmo se relajara hasta llegar al desenlace. Sin embargo, en política, los vacíos narrativos se llenan rápidamente, por lo que rara vez se sugeriría bajar el ritmo justo antes de la elección. Este tipo de estructura narrativa podría ser más útil en el ejercicio de gobierno.

Más recientemente, Nancy Duarte[1] planteó un modelo de contraste en el que el personaje central describe la realidad a su audiencia para, después, mostrar el mundo ideal que se podría crear si se aceptan sus propuestas. La idea es repetir esta secuencia durante el desarrollo de la historia para persuadir a la gente sobre la necesidad de crear y mantener ese mundo ideal. En otras palabras, el relato inicia con una descripción de lo que ya existe, nos presenta una serie de contrastes con la visión platónica de lo que podría ser (en nuestro ejemplo, esto sería la plataforma política) y concluye cuando se alcanza de manera definitiva esa realidad ideal (al ganar la elección y formar gobierno). Sin embargo, es difícil narrar una historia larga con esta estructura sin perder la atención del público. Por esa razón, este modelo es ideal para escribir discursos políticos y no tanto para diseñar una campaña.

Ya que tenemos más claro cómo estructurar una narrativa, lo siguiente es generar su contenido. Necesitamos darle forma a nuestro planteamiento y definir cómo desarrollaremos la historia para hacerla llamativa, entretenida y compresible para el mayor número de personas. Si bien puede parecer un reto abrumador, existen herramientas que nos facilitan la labor y, de paso, ¡son muy interesantes! En la siguiente entrega te mostraremos cómo dar contenido a tu historia, a través de la teoría del monomito[2], sus arquetipos[3] y el periplo del héroe que habremos de tomar de la literatura y el cine.


[1] Nancy Duarte, The common structure of greatest comunicators, Ted Talks, 2011.

[2] Joseph Campbell, El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito. Fondo de Cultura Económica, 2014.

[3] Christopher Vogler, The writer’s journey. Mythic structure for writers. Michel Wise Productions, 2020.