¿De qué hablamos cuando hablamos de Storytelling? (3 de 5)

Por Reynaldo Barbarín.

III. Contenido

En las primeras dos entregas de esta serie explicamos por qué son importantes las historias y describimos cómo estructurar una narrativa para contarla mejor. Hoy abordamos lo que podría resultar más difícil, pero que siempre será lo más interesante: dar contenido a una historia. Para ello utilizaremos la teoría del monomito de Joseph Campbell[1], quien analizó las semejanzas entre mitologías antiguas y religiones más recientes para proponer un mismo periplo del héroe. También consideraremos la excelente adaptación de la misma teoría para la literatura y el cine realizada por Christopher Vogler[2].

            Aquí es importante hacer una aclaración. La obra de Campbell apareció hace casi 75 años, a finales de los cuarenta. Fue escrita con un lenguaje que ya era erudito para esos días  y que, ahora, podría resultar difícil de leer. De ahí la importancia del trabajo de Vogler, que no sólo utilizó términos más acordes a nuestra época (su obra fue publicada en 1998), sino que sintetiza los elementos propuestos por Campbell y facilita la tarea narrativa para escritores y estrategas políticos. De ahora en adelante, nos referiremos al trabajo de ambos autores de manera indistinta y sugerimos ampliamente la lectura de los dos. 

            Campbell argumenta que todos los mitos del mundo coinciden en estructura y elementos principales. Parte de la propuesta aristotélica y afirma que todas las historias de la antigüedad se dividen en tres partes: salida, iniciación y regreso. Parafraseando al autor, el héroe inicia su aventura desde el mundo ordinario y se dirige hacia una región de prodigios sobrenaturales, donde enfrentará fuerzas extraordinarias y logrará una victoria decisiva, para después regresar de su aventura con la capacidad de otorgar dones a sus hermanos. Para ejemplificar el poder y el alcance de esta teoría, con esas mismas palabras, el autor resume las historias de Osiris, Prometeo, Buda, Moisés, Jesús y Mahoma. 

            Lo interesante de la teoría del monomito es que dota a la estructrura aristotélica con un nuevo nivel de profundidad. Nos dice qué debe contener cada parte, de manera que facilita la creación de nuevas historias. Por ejemplo, el primer acto debe contar con una llamada a la aventura, un primer rechazo del héroe, la presencia de una ayuda sobrenatural y el cruce de un primer umbral. 

Sí, es cierto, pareciera complicado traducir todo eso a la política actual, pero en realidad no lo es tanto. Si nos esforzamos un poco, podríamos recordar la historia de alguna persona a quien invitaron a participar en una elección, que en un principio se negó por miedo o por falta de confianza, pero que después recibió un apoyo decisivo que le convenció de contender. Si bien no hay magia de por medio, así ha empezado la carrera de la mayoría de las personas que hoy son exitosas en política. 

Y entonces llegamos al segundo acto, que Vogler rebautiza como la etapa de las pruebas. Como su nombre lo indica, quien protagonice la historia, aquí enfrentará retos cada vez más complicados en los que habrá de probar su virtud. También encontrará aliados que le ayudarán y enemigos que buscarán impedir su victoria. Como en todas las películas de Hollywood, aquí es donde llegamos al clímax. El momento en el que creemos que nuestros héroes fracasarán en su aventura. La caverna más profunda, el infierno de Dante, la supuesta muerte de Harry Potter y Frodo Bolsone que les permite, por alguna razón mística, regresar a luchar con más fuerza hasta lograr el triunfo. 

En esta ocasión, la analogía con la política es más clara. Las pruebas están en los procesos internos de los partidos, la campaña, los debates y, por supuesto, la elección, que a menudo se equipara con la caverna más profunda. De hecho, pareciera que todo se alinea para aumentar el dramatismo y la expectativa. ¿Será con esa intención que la ley impide que se publiquen encuestas justo antes de la jornada electoral o que el gobierno en turno se pronuncie sobre los temas discutidos en campaña? Por supuesto que no, pero el ejemplo nos ayuda a tener claro que, en política, todo lo público puede y formará parte de una narrativa. 

            El tercer acto es siempre el más corto y el más sencillo de construir. Es cuando quien protagoniza la historia recibe su recompensa y esta en condiciones de regresar al mundo ordinario a compartir su virtud con su pueblo. Así regresa Frodo a la comarca, ya liberada de la amenaza de Sauron, o Harry, quien envejece con sus compañeros de Hogwarts en un nuevo entorno sin…, perdón, no me animo a mencionar su nombre. En política, a este pequeño periodo le llamamos transición y, si hacemos bien las cosas, primeros cien días de gobierno. Sin embargo, debemos tener claro desde ahora que la etapa de gobierno debe verse como una nueva historia, una secuela con nuevos personajes, retos y enemigos. 

            Ahora bien, para poder dar contenido a una historia se requiere de algo más. Ya tenemos un personaje central y sabemos que debemos enfrentarlo a pruebas para demostrar su virtud. ¿Qué falta? ¿Cómo podemos hilar toda una historia a partir de esos elementos? Muy sencillo, a través de la incorporación de nuevos personajes. Para ello, Campbell y Vogler nos sugieren una serie de arquetipos que, además de héroes y heroínas, incluyen a aliados y enemigos, mentores, guardianes de umbrales, heraldos, sombras y cambiaformas. Los estrategas debemos identificar a quienes juegan cada uno de estos roles, porque es a través de la interacción diaria con ellos que se construye una narrativa política. 

            En el siguiente artículo hablaremos de la tercera fase de nuestro método: el estilo. Se trata de la manera en la que usaremos las interacciones de las que hablamos arriba para ir construyendo una historia, capítulo por capítulo. Nuevamente, utilizaremos herramientas literarias que equiparan al estratega político con el escritor de novelas. Sabemos que suena raro, pero te garantizamos que al terminar de leerlo, tendrás una idea clara de qué hablamos cuando hablamos de storytelling y, quizás, logremos interesarte también por escribir tu primer novela.


[1] Joseph Campbell, El héroe de las mil caras. Psicoanálisis del mito. Fondo de Cultura Económica, 2014.

[2] Christopher Vogler, The writer’s journey. Mythic structure for writers. Michel Wise Productions, 2020.